El Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del Apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy concurrido, después fue ligeramente olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993 y 1998 respectivamente; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y ha recibido el título honorífico de Calle mayor de Europa.

Monte do Gozo

El Monte do Gozo se encuentra a unos 380m de altitud. Es una pequeña elevación desde la que los peregrinos van a obtener por primera vez en el camino la visión de las torres de la Catedral de Santiago. Se puede ver en este lugar el Monumento al Peregrino, y el Monumento Conmemorativo a Juan Pablo II por su visita a Santiago en el Año Santo de 1982.

La vieira como símbolo

Hace siglos que la vieira, que se encuentra típicamente en la costa del mar en Galicia, es el símbolo del Camino de Santiago, y de sus peregrinos.

Antiguamente los peregrinos, al regreso a sus países de origen, lo llevaban puesto encima de su hábito o en el sombrero, para demostrar haber llegado hasta Santiago, el objetivo del viaje.

La Compostela o Compostelana

 

La Compostelana es un certificado expedido por las autoridades eclesiásticas y que se da a los peregrinos cuando acaban su recorrido. Para ganarla se necesita haber recorrido a pie o a caballo como mínimo los últimos 100 km del Camino de Santiago, lo que significa que si se realiza la ruta por el famoso Camino Francés, se debe de empezar en la ciudad de Sarria. Si se realiza la ruta en bicicleta, para ganar la compostelana se tienen que realizar como mínimo los últimos 200km. Los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela tienen que mostrar la credencial del camino, que demostrará que se ha andado y se ha hospedado en los lugares que ésta muestra.

En la Edad Media, la "Compostela" era un modo de indulgencia, que permitía reducir a la mitad el tiempo del alma en el purgatorio. No obstante, si ésta ha sido obtenida en un Año Santo Compostelano, se obtiene la indulgencia plenaria.

El Año Santo Compostelano o Año Santo Jacobeo es aquel en que el 25 de julio, la festividad de Santiago Apostol, cae en Domingo.  Esto sucede con una cadencia regular de 6-5-6-11 años (excepto cuando el último año de un siglo no es bisiesto, y pueden darse lapsos de 7 ó 12 años), de modo, que en cada siglo se celebran catorce Años Santos Jacobeos.